Esclusa – Brodsky

Correspondencias

1 + 1 = 3

El fot√≥grafo es un creador solitario. Carga su instrumento y mira, elige de la realidad un pedazo, lo pone en el rect√°ngulo, dispara. El pensamiento acompa√Īa cada movimiento del dedo sobre el gatillo. El ojo interpreta la realidad, codifica, decodifica, construye, deconstruye, inventa. El ojo observa, investiga, busca en soledad el momento exacto, intuye, selecciona, imagina.

La soledad del fot√≥grafo se reitera en el momento de la edici√≥n, cuando ya concluidos los disparos, toca quedarse con las mejores im√°genes. Es un proceso √≠ntimo, personal, en el que intervienen los a√Īos de experiencia, la sensibilidad, la intuici√≥n, los libros mirados, las muestras que se recorrieron, los di√°logos sobre otras im√°genes que estuvieron sobre la mesa, el camino propio indicando el pr√≥ximo paso: quedarse con una.

El diálogo visual entre dos creadores rompe el centro en el Yo del autor y plantea algo distinto. Lo que determina cada decisión no son sólo los ensayos, los proyectos personales, la elaboración de un discurso coherente con las obras anteriores y las próximas en la construcción de una identidad visual propia. La correspondencia no es un soliloquio, sino que se sostiene con un interlocutor, un otro que también mira, que también elige, que también fotografía, dibuja, piensa.

No la palabra, sino las imágenes como forma de comunicación. Su polisemia admite distintos cursos de acción posibles ante cada encrucijada. El diálogo visual no tiene diccionario. No remite a un diálogo anterior, ni se basa en una tradición sólida y estructurada, literaria. El diálogo visual muta, se sacude con rapidez, tiene un tiempo propio, y raíces en la cultura visual del que lo protagoniza.

La correspondencia pasa por momentos fluidos y de estancamiento, de comunicaciones inmediatas a otras lentas, postergadas. Sin perder el car√°cter l√ļdico, pasa por momentos dif√≠ciles. Hay duda, provocaci√≥n, espontaneidad. Hay sorpresa, placer, frustraci√≥n.

Si el autor se libera de su Yo creativo como principal referente y ensaya una construcci√≥n visual a dos manos, un modo de ver compartido, la fotograf√≠a y la creaci√≥n de im√°genes se acercan a la interpretaci√≥n musical. El resultado es un d√ļo de im√°genes sin partitura, improvisado. Una composici√≥n visual, una narrativa subjetiva, que invita a una interpretaci√≥n abierta. Una po√©tica que sugiere im√°genes a un tercero, al que ve, para que se relacione con ellas a trav√©s de su propia mirada. Hay suma de tres, un n√ļmero mucho m√°s grande que uno.

Marcelo Brodsky