Chema Conesa

Publicado el

retrato© Ana Ortuño

¿Cómo empezaste en este oficio?
Por afición desde joven, después de terminar la carrera de Arte y Periodismo, comienzo mi colaboración como periodista “que puede hacer una foto”

¿Te acuerdas de cuál fue tu primera cámara?
Una Nerasport de plástico gris.

¿Cuál fue la primera foto o fotógrafo que te impresionó?
La primera no la recuerdo, el fotógrafo fue Irving Penn, después Catalá Roca.

¿La última foto o el último fotógrafo que te ha hecho sentir lo mismo?
Imposible sentir lo mismo, la experiencia amortigua los golpes. En cualquier caso admiro toda fotografía que no soy capaz de hacer, y la lista sería interminable.

¿Con qué cámara sueles disparar? ¿Te da igual una que otra?
Suelo disparar con Nikon D800 y Hasselblad H3D.

¿Tienes una óptica favorita?
La que no produzca aberraciones.

¿Horizontal o vertical?
Eso lo decide el motivo.

¿Qué prefieres disparar a tiempo y hacer lo que esperabas o no llegar a tiempo y sorprenderte?
Prefiero controlar la idea que me ha sugerido el personaje y persistir hasta realizarla.

¿Reencuadras las fotos?
No habitualmente, aunque si es necesario para que el mensaje sea más claro, no tengo problema alguno en hacerlo.

¿Cómo te has adaptado al mundo digital?
Soy un poco torpe y descuidado con la técnica, utilizo los menos elementos posibles de software. Lo que más he notado es que me he gastado más dinero en los últimos 10 años que en toda mi vida profesional anterior.

¿Digital o químico? ¿Porqué?
Digital por exigencias del guión. Cuando trabajas para un medio la inmediatez es lo realmente importante.

¿Retocas las imágenes? ¿Con que software?
Proceso los archivos RAW con Photoshop.

¿Cómo ves el panorama a día de hoy?
La fotografía es un lenguaje que todos practicamos, lo importante ya no es cómo hacemos la foto, sino que es lo que queremos decir con nuestras fotos. El mensaje es lo importante. Y hay una joven generación de fotógrafos excelentemente preparados que nos darán muchas alegrías a los que amamos el oficio.

Angela-Molina-y-Paco-RabalÁngela Molina y Paco Rabal   ©Chema Conesa

Entrevista

Te propongo un acertijo: Si la fotografía química era eso, pura química y la fotografía digital son ceros y unos, ¿cómo es que todos los fotógrafos a los que entrevistamos la relacionan con la literatura y no con las “ciencias” . De hecho nuestro anterior invitado, José Manuel Navia se licenció en Filosofía y tú en Filosofía y letras. ¿Eres tú uno de ellos?

La ciencia se refiere a la construcción del artilugio que permite fotografiar, su uso crea un lenguaje, el lenguaje sirve para comunicar, la comunicación desarrolla sus diferentes modalidades, al igual que la escritura, se puede usar para vender un producto, narrar una historia, hacer poesía o contar mentiras. Lo importante ahora es el mensaje, que conformará el contenido de esa fotografía, envuelto lógicamente en la forma estética que cada cual quiera dar a ese contenido.

Después de algunos años trabajando como fotógrafo de calle, tu trabajo empieza a derivar hacia el retrato. ¿Fue una elección personal o fue porque el diario para el que trabajabas te pedía retratos?

Es un poco las dos cosas. Mi dedicación al retrato surge con el nacimiento de los primeros suplementos dominicales, se precisaba construir una forma de retrato diferente al típico uso del fotoperiodismo de calle, donde el fotógrafo disparaba al retratado durante las preguntas del periodista, buscando gestos que sucedían durante la conversación. Entonces la veracidad era una preocupación y el hecho de juntar en el tiempo la entrevista y el disparo de la cámara procuraba una realidad documentada que tranquilizaba –en mi opinión,- a periodistas y lectores. Con la publicación semanal se introducen conceptos de estética y entretenimiento ausentes entonces en los diarios. El retrato debe ser ahora consentido y consciente, enfrentado entre fotógrafo y fotografiado, el fotógrafo debe opinar con su visión del personaje y procurar los medios técnico-estéticos para conseguir su propósito, imponer su mirada. A mí me tocó definir esto para señalar diferencias entre el fotoperiodismo diario y el semanal de los nuevos –entonces,- suplementos dominicales.

Poco a poco tu trabajo comienza a tener estilo propio y reconocible. Muchas de estas imágenes son bastante elaboradas, ¿Crees que podrías haber hecho este trabajo si no hubieras tenido el apoyo de un gran periódico?

Sin duda no. Habría podido hacer las mismas fotos pero nunca a los mismos personajes. Un periódico te da esa oportunidad, te pone a tiro a personajes a los que normalmente nunca accederías por ti mismo. Al mismo tiempo te da opacidad como fotógrafo. No eres tú mismo, eres el fotógrafo de un periódico, con el encargo de hacer una determinada fotografía para un determinado espacio y para un determinado uso.

¿Cuándo empezaste a dedicarte a hacer retratos , qué fotógrafos retratistas eran tu inspiración? Y muy importante, ¿como los llegaste a conocer ya que no había muchas publicaciones de fotografía en esa época?

Fueron para mi muy importantes Irving Penn y Richard Avedon en el apartado retrato, y Catalá Roca y Cartier Bressòn en el reportaje. Los conocí por revistas primero (Arte Fotográfico, Life) y después accedí a sus libros en mi primer viaje a Estados Unidos

Una pregunta que nos intriga bastante es ¿¡Cómo narices consigue uno ponerle un Kimono a Camilo José Cela!? (risas)

Bueno, no es un kimono, es un uniforme de judoka, deporte que en verdad practicó en su juventud (eso nos dijo). Lo eligió él mismo para la serie “Locas pasiones” que comencé precisamente con este personaje para El País. Eran otros tiempos, la recién estrenada democracia hizo que casi todo el mundo creyera en los políticos y en la prensa, vehículos ambos imprescindibles en aquella transición. Cualquier personaje público hacía entonces cualquier cosa para aparecer en los periódicos, y los periodistas lo teníamos entonces muy fácil para conseguir cualquier posado histriónico. Hoy sería muy diferente.

Camilo-José-CelaCamilo José Cela  ©Chema Conesa

Siempre es difícil darse autobombo pero, ¿tienes alguna imagen que hayas dicho: “¡Chapeau Chema, esta es un diez!?

 Ni una sola. La mejor foto la haré siempre mañana. Es la única manera que entiendo para vivir este oficio. Si miras hacia atrás, estás perdido.

Al hacer un retrato, lo ideal según casi todos los fotógrafos, es conocer un poco a la persona a través de su obra o biografía. Luego viene lo más complicado y lo que puede hacer que una foto sea buena o mala y es el “encuentro”. ¿Ha habido ocasiones en las que después de conocer a alguien personalmente se te haya hundido la concepción que tenías de él y que eso haya afectado al resultado final? ¿Es fundamental la empatía en el retrato?

 Al contrario, la empatía te vence como fotógrafo. Si tienes que opinar nunca puedes partir de una empatía, de una sintonía. Otra cosa es que eso suceda al final de la sesión, cosa que puede suceder, pero siempre será mejor que ocurra cuando el trabajo ya está hecho y la opinión coincida con el concepto reflejado en la imagen. Yo procuro saber algo del personaje antes del encuentro, pero es ese encuentro en que decidirá, y siempre estará sujeto a los pequeños detalles, la química entre ambos y el respeto, eso sí, por lo que representa públicamente. Mi retrato siempre será un punto de vista, el mío, pero no una editorial sobre el personaje. La fotografía puede aportar sugerencias, pero nunca verdades irrefutables.

Has fotografiado a actores, políticos, cantantes… un resumen del siglo veinte en imágenes. Nos imaginamos que te habrán pasado multitud de anécdotas. ¿Tienes alguna preferida o alguna que nos quieras contar?

 En una ocasión, al finalizar una sesión con Pedro Almodovar, me dijo: “Ahora, me quitas la papada, me estiras las piernas y me estrechas la cintura”… Sonreímos ambos conscientes de la broma y lo remató con la sentencia: “ A fin de cuentas, Chema, a quién le interesa la realidad?”

 

Antonio-LopezAntonio López   ©Chema Conesa

 

Los famosos ya no son lo que eran. Ahora solo son famosos por estar casados/as con alguien (que normalmente no ha hecho nada espectacular) o por ser el/la que más chilla en un programa de TV. ¿Provocará esto una decadencia en el tipo de retrato ; al perderse el glamour del personaje desaparece el glamour de la imagen?

La banalización de los contenidos es en mi opinión una de las causas de la catástrofe que está viviendo la información en la prensa. La irrupción de famosos sin oficio y el todo vale con tal de ampliar tiradas ha apartado a mucha gente. Igualmente en el retrato editorial, el derecho a la información queda relegado bajo el derecho a la propia imagen. Los fotógrafos especializados en sacar bellos a sus modelos han desplazado a los fotoperiodistas, en ocasiones los entrevistados imponen a sus fotógrafos preferidos y el resultado es de un claro clientelismo. No niego el derecho a la propia imagen, pero de ahí a la publicidad encubierta hay fronteras escasamente delimitadas. 

Tu trabajo de editor gráfico es muy reconocido, primero al frente de publicaciones como El País semanal y después como editor de libros, entre ellos la colección Photobolsillo. ¿ Cómo empezaste a interesarte por la edición?

Editar es elegir un camino en la forma de comunicar imágenes, y eso me ha gustado siempre. Desde mis pinitos como montador de cine, me interesa el orden, la jerarquía y el tempo en la secuencia de las imágenes de forma que construyan un relato adecuado al medio en el que se vayan a usar las imágenes.

Creo en el ojo sin prejuicios del observador no implicado a la hora de ordenar una secuencia. Me hace siempre pensar la opinión de quien es capaz de explicar el porqué de cada decisión que incluye o desecha una imagen, y creo que no existe una sola vía de edición gráfica, sino diferentes miradas y sensibilidades.

En la época que eras editor de las revistas de El País o El Mundo (años 80-90), en el resto de Europa se publicaban semanales muy atrevidos como el Frankfurter Allgemeine en Alemania que tenía el descaro/acierto de publicar imágenes a doble página sin texto alguno, o como The Independent en Inglaterra que publicaba reportajes enteros en B/N. ¿Eran tu inspiración para hacer algo nuevo? ¿Te ponían muchas trabas las editoriales a la hora de innovar?

 Los dominicales de esos dos periódicos han sido faro y guía de los fotoperiodistas de mi generación. Supieron construir historias gráficas apoyadas en un diseño silencioso, dando protagonismo a la imagen sin tenerla que rodear de texto. En este país esa revolución tardó en imponerse ante la soberbia de los periodistas y editores que valoraban en casi nada la fotografía ante la importancia del texto. Fueron muy importantes en su día. Afortunadamente hace tiempo que eso cambió. Ahora los periódicos se parecen cada día más a las revistas semanales en términos de diseño, la fotografía es mas considerada en su uso, pero no en el esfuerzo empresarial, empañado en hacer creer que todo el que tiene una cámara es fotógrafo.

Muchas veces las imágenes que uno toma para una publicación tienen muchas limitaciones (que sí tiene que ser vertical para la portada, que si tiene que tener un poco de aire a la izquierda para poner texto, etc, etc).¿ No debería de intentar amoldarse un poco más la publicación a las fotografías que le dé el fotógrafo al que se le hace el encargo y no a la inversa? ¿Crees que se valora el trabajo de los fotógrafos?

 Creo que un editor inteligente es capaz de solventar esas limitaciones de vertical-horizontal, espacio de texto etc. El problema es la rigidez de los diseños. Los medios luchan por una imagen de marca basada en un diseño reconocible y eso importa más que la libertad del fotógrafo. Estas fricciones existen desde siempre pero no creo que sean demasiado importantes. Un buen trabajo fotográfico siempre destacará y un diseño bien aplicado le hará crecer. El problema puede ser para el editor gráfico, una figura casi desaparecida de la prensa, ya que los medios han dejado todas esas decisiones en manos de los maquetadotes, y los hay buenos, malos y malísimos.

 

Camaron-de-la-IslaCamarón de la Isla   ©Chema Conesa

Seguimos siendo un país con una cultura visual muy pobre, de hecho todavía es difícil encontrarse una foto trepidada, desenfocada o movida en un periódico o semanal. ¿Es culpable el público, los editores gráficos por no ser más osados, o los dueños de las publicaciones?

Hay que repartir culpas por orden jerárquico. Cuando empecé en este oficio las fotografías desenfocadas o trepidadas se retiraban porque parecían un desajuste de la impresora o rotativa, tampoco las hacíamos los fotógrafos. Era el Renacimiento, dibujo lineal, contornos claros y definidos, lectura fácil para el cliente. Vino el Barroco y después el Impresionismo, y empezamos a experimentar con el borrón y la trepidación expresiva. Ahora todo está asumido en la realización de la foto, pero no siempre en su uso para la comunicación. Este uso lo utiliza mas la publicidad, necesitada de mundos perfectamente oníricos, gaseosos y desenfocados que irradian ingravidez. El día a día es más duro y requiere supuestas verdades enfocadas, aunque en los soportes semanales no hay problema en publicar fotos de estas características siempre y cuando correspondan a una forma coherente de expresión de un fotógrafo, y no un verso suelto.

Si las publicaciones cada vez tienen menos dinero, a los fotógrafos se les paga peor (o como en el caso del Chicago Sun-Times despiden a toda la plantilla y le dan un smartphone al periodista para suplir al fotógrafo profesional) y lo peor de todo frasecilla de “tengo un primo que se ha comprado una cámara profesional, él me hará las fotos”. ¿A dónde crees que va a parar la profesión con gente cada vez más formada pero con oportunidades prácticamente nulas de vivir de la fotografía?

Si supiera contestar a esta pregunta yo sería presidente del gobierno (Dios no lo quiera). Mis dos hijos han tenido que emigrar para trabajar en lo suyo, y lo que veo son cada vez más y mejores fotógrafos preparados y un campo laboral cada día más estrecho. Pero no se puede rendir uno, no se puede esperar a que te llamen de un gran medio, eso ya pasó a la historia. A los que llaman se los encuentran trabajando en cualquier parte del mundo, con un trabajo serio y bien construido, aunque eso sí, apenas alimentados. Es una decisión difícil.
Delibes Miguel Delibes   ©Chema Conesa

La fotografía siempre estará más basculada a perdurar en aquello que tenga que ver con el reconocimiento de cómo hemos sido.  Mientras que en la fotografía “artística” solamente los creadores muy potentes marcarán una época, ya sea por sus inventos o por su forma de mirar . ¿Nos podrías comentar esta frase que sacamos de una charla que tuviste con el maestro Ramón Masats?

La fotografía tiene un origen documental incuestionable. Como imagen de una realidad fotoquímica. Es tremendamente maleable en su interpretación, y su sugerencia será interpretada de forma distinta según transcurra el tiempo y con ello nuestra memoria. Siempre nos parecerá más cercana una imagen de tiempos pretéritos y por tanto valoraremos mas esa empatía con el recuerdo independientemente de su valor fotográfico, al que no daremos mayor importancia. Sin embargo la fotografía artística buscará siempre la innovación en formas y contenidos, cuestionará la raíz misma de la fotografía y buscará salidas expresivas y conceptuales innovadoras. El problema es administrar el baremo de lo importante, lo excepcional o lo vacuo de esas propuestas. La sociedad ha elegido el comercio como forma de evaluar la importancia de ese arte, tanto pago, tanto vales….y ahí comienzan los problemas. Solo el paso del tiempo decidirá lo realmente valioso de las múltiples propuestas que cada creador proponga, y al mismo tiempo ese enjambre de nuevas propuestas es germen de vida cultural, de cuestionamientos y crecimiento conceptual tan necesario para la madurez de este maravilloso lenguaje.

Editor gráfico, fotógrafo, comisario de exposiciones ¿En qué faceta te encuentras más cómodo?

 Realmente disfruto con las tres, soy un gran afortunado. 

Y ahora colaborador con el programa de RTVE, «¡Atención Obras!». ¿Nos puedes decir en qué consiste esta colaboración (y de donde sacas tanto tiempo y energía)?

Eso fue totalmente inesperado, solo tengo que hacer tres propuestas de exposiciones o eventos fotográficos una vez al mes. Afortunadamente son muchas las exposiciones interesantes, lo malo son las que dejo de proponer aunque sean interesantes por no caber en el formato. La perfección no existe.

Hace poco se expuso una gran retrospectiva de tu trabajo llamada «Retratos de Papel» (en PhotoEspaña 2014).¿Habrá oportunidad de verla en alguna otra ciudad?

Si. Desde finales de septiembre estará expuesta en el Centro Andaluz de la Fotografía, en Almería, hasta diciembre, después irá a Murcia y después a Palencia…. Por ahora.

 

chemaconesa.com

 

GALERIA-CHEMA-CONESA