Getxophoto

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En esta ocasión, tenemos el placer de robarle unos instantes a Jokin Aspuru director del Festival Internacional  Getxophoto. Muchos habréis oído hablar del festival en nuestras redes sociales y esperamos que más de uno haya tenido la oportunidad de visitarlo. Para los que no lo conozcáis, Jokin nos cuenta en qué consiste y nos tienta para asistir a su próxima edición.

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Hola Jokin, ponnos en antecedentes, hagamos un poco de historia. El festival Getxophoto nace de la mano del colectivo Begihandi en el 2007. ¿Cómo y porqué se os ocurre crear el festival?

Sinceramente el festival, como casi todo en este rincón del mundo llamado Euskal Herria, surge en torno a una mesa y a una buena cena. Alguien dijo “¿y por qué no hacemos un festival de fotografía?” Y otro dijo “pues claro”. Y así empezó todo. La cuestión era que estábamos conversando sobre la manera de abordar, reflexionar, compartir y dar respuesta a las cuestiones que nos afectan y preocupan como personas. Cuestiones básicas como la vejez, la infancia, la guerra… Abordar todo esto desde la fotografía nos pareció una idea que podía funcionar. Porque para nosotros la fotografía no es más que una herramienta, una herramienta de conocimiento, de comunicación y también de goce estético, por supuesto. En ese sentido tenemos una idea muy práctica de lo que se llama arte, al cual le exigimos ayuda, poder terapeútico y que sea útil para mejorar nuestras vidas.

De aquí surge la idea de que Getxophoto sea un festival temático, una de sus señas de identidad. La segunda es la utilización del espacio público y de soportes no habituales, ideas que surgen a la hora de diseñar el tipo de festival que queríamos hacer.

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Montar el festival debe de ser un esfuerzo titánico viendo la cantidad y calidad de las exposiciones. ¿Contáis con algún tipo de apoyo institucional? ¿Cómo se financia Getxophoto?

Realmente no sabemos la imagen que pueda dar el festival pero no es tan grande como pueda parecer. Siempre hemos preferido hacer poco y bien y no abarcar lo que no podemos; hemos preferido hacer el festival que de verdad queremos hacer y no despistarnos con otros asuntos como hacer una cosa más grande u homologable a lo que debe ser un festival importante. Desde el principio hemos intentado que Getxophoto tenga lo que llamamos un dimensión humana y me explico: en Getxophoto suelen participar entre 15 y 20 autores, no más. Si hubiera más autores ya no podríamos tratar personalmente con cada uno de ellos, conocerlos y darlos a conocer. Cada uno de estos autores presenta unas diez obras, eso quiere decir que en Getxophoto presentamos anualmente unas 200 obras. Para ser un festival de fotografía parece bien poco, pero nosotros creemos que si las imágenes están bien escogidas es suficiente. Tampoco queremos contribuir a la saturación o polución de imágenes en la que vivimos.

Respecto a la financiación, es basicamente pública. Ha costado años de trabajo conseguir la confianza y reconocimiento de las instituciones.  Contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Getxo, que financia la mitad del presupuesto. La otra mitad viene de otras instituciones como la Diputación de Bizkaia, Gobierno Vasco, Ministerio de Cultura y pequeñas aportaciones de empresas privadas. Hay otros ingresos por ventas de catálogos y merchandising, pero son casi simbólicas.

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Una de las características del  festival es la utilización de espacios, soportes y formatos poco usuales ¿Cuál fue en su momento, y cuál es ahora después de siete años, la reacción del público? Como anécdota, ¿cuál es el sitio o soporte más extraño en el que habéis montado una expo?

Intentamos explorar nuevas vías de exhibición todos los años. Hay que decir la verdad: unas salen bien y otras no. Hasta que vemos la respuesta del público no lo solemos saber, no hay otra manera. Los experimentos que salen mal los descartamos para la siguientes ediciones y los que funcionan los solemos sumar. A lo largo de estos siete años hemos hecho exposiciones o intervenciones en lugares o formatos de lo más variopinto. Desde mesas de terrazas de bares locales, hasta expos en posavasos que circulan también por los bares. Hemos puesto fotos en el suelo por paseos peatonales, ventanas, escaparates, fachadas, en el metro… No lo hacemos por hacer, intentamos que cada soporte o lugar elegido tenga sentido, aporte algo al trabajo que queremos mostrar. Por otra parte, al ser la mayoría de las exposiciones en espacios públicos hacemos, o por lo menos lo intentamos, un esfuerzo grande por contextualizar las obras y por eso editamos un folleto-mapa con información sobre los autores y obras.

Tal vez la instalación más no sé si extraña pero sí diferente, fue la colocación de la obra El Sireno del Río de La Plata (Marcos López) en el muelle del puerto del pueblo. Es una imagen de un sireno, mitad hombre mitad pescado. En marea alta solo se ve un busto pero a medida que baja la marea se ve la imagen completa y se revela que se trata de un sireno. Gustó tanto la instalación que se ha quedado como instalación permamente y lleva ya tres años en el mar.

Respecto a la reacción del público, al inicio fue más bien de grata sorpresa. Después de todo este tiempo (llevamos siete ediciones) la gente digamos que se ha ido acostumbrado a Getxophoto y su propuesta, pero no sabemos porqué, siempre nos exigen más, nos exigen novedades, nos preguntan cual será la sorpresa de la siguiente edición.

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El festival organiza muchos eventos, pero nos interesaría  que nos contaras en qué consiste y cómo surge la idea del proyecto Recycling Getxophoto.

Nosotros nunca traemos una exposición ya producida, cada exposición o instalación tenemos que producirla para adecuarla al espacio donde va. Para ello utilizamos soportes como lonas que una vez finalizado el festival reciclamos en objetos. Es un proyecto, como decirlo… bonito. Por una parte trabajamos con diseñadores que diseñan los objetos en función de las imágenes y la manofactura corre a cargo de personas con dificultades de acceso al trabajo. Son personas que han tenido problemas de adicciones, que el estado considera no legales… Después vendemos las piezas, que son todas originales únicos porque todas son diferentes, durante el festival o algunas tiendas que se enrollan. Los beneficios se los damos a Getxo Pro-Sahara, una ONG que apoya a los refugiados saharauis en el Tindouf. Decía que es un proyecto bonito porque implica a mucha gente, desde los autores que nos dan permisos para utilizar sus imágenes después de acabado el festival, hasta toda este gente que he citado. Por otra parte este proyecto tambien tiene un componente de desacralización del arte como objeto, una idea que nos gusta. Y también es una manera de que el festival siga presente y perdure en el uso que la gente da a estos objetos.

GP_FINALGetxophoto nace siendo un festival temático,  y trabajando con un comisario invitado que se renueva cada tres años. De momento han participado Alejandro Castellote, Frank Kalero y ahora  Christian Caujolle. ¿El tema alrededor del que gira el festival es elegido por el comisario o es un reto que propone la organización? ¿Se notan muchos cambios con la entrada de cada nuevo invitado?

Hemos tenido mucha suerte con los tres comisarios con los que hemos contado hasta el momento, los tres son grandes profesionales y encima han sido muy generosos y abiertos a nuestras propuestas, a veces un tanto osadas. La temática es fruto del diálogo con ellos, pero sí es verdad que cada uno ha venido con propuestas bastante claras que simplemente hemos afinado con ellos. Cada uno de ellos tiene un estilo y gusto diferente, por eso precisamente nos obligamos a cambiar  de comisario, aunque sería más fácil seguir con el mismo. Pero como festival entendemos que tenemos que renovarnos continuamente y ofrecer diferentes miradas. Se notan mucho los cambios de comisario, son cambos que van desde la temática que le interesa a cada uno de ellos hasta los lenguajes o estéticas desde los que los abordan. Por ejemplo Alejandro Castellote tiene una cultura fotográfica impresionante y una mirada muy muy amplia pero con una inclinación hacia lo más artístico (ficciones, puestas en escena…), Frank Kalero en cambio apostó por una fotografía más ceñida a lo puramente documental. Esta diversidad de miradas enriquece el festival.

El festival tiene una serie de colaboradores que repiten y  ya son parte de la historia del festival. ¿Cuéntanos  quiénes son  estos adictos a Getxophoto y cómo surgen estas relaciones?

El padre de un amigo que es un empresario con un éxito notable me decía que no es bueno hacer negocios con amigos, que lo bueno es hacer negocios con la gente y que después se conviertan en tus amigos. Algo así nos ha ido pasando con bastantes personas. Una de ellas sin lugar a dudas es Alejandro Castellote que fue el primer comisario de Getxophoto y que desde entonces nunca ha dejado de aportar y de acudir al festival. Lo mismo puedo decir de revistas como Vice con Andrés Reymondes a la cabeza, o The Balde y su editor Iñigo Martinez. Hay varias más. Se ha ido sumando gente como Yosigo y su maravilloso proyecto Have a Nice Book, o Jon Uriarte, gran fotógrafo y un teórico que nos encanta. Hay varios fotógrafos que también son incondicionales y siempre están dispuestos a echar un cable, gente como Aitor Ortiz, Gonzalo Azumendi o Vicente Paredes. Evidentemente no puedo citar a todos. Pero tal vez para nosotros lo más importante es ese público o, mejor aún,  gran familia que se ha ido creando en torno a Getxophoto y que vemos que año tras año acude al festival.

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El festival inunda Getxo de fotografía pero no solo de exposiciones. Acoge talleres – Pep Bonet, Txema Salvans, Marcos Lopez, Arianna Rinaldo, GarcíaÁlix y Mónica Allende-, proyecciones, conferencias y un montón de cosas más.  Los talleres  son de lo más variado. ¿Cómo seleccionáis a los invitados? ¿Los participantes  son en su mayoría locales o acude gente de toda la península?

REVISTA-OJOSROJOS-GETXOPHOTO5Para nosotros el componente didáctico, educativo o formativo, llámalo como quieras, es otra de la piedras angulares del festival. En ese sentido siempre hemos intentado cuidar la calidad al máximo y atraer hasta Getxo no muchos pero sí los que nos parecen mejores profesionales. Tenemos un público que asiste con frecuencia a estos talleres y por eso intentamos que de un año a otro varie la oferta, es decir, tocar diferentes áreas. Un año puede ser la edición fotógrafica, otro cómo producir un proyecto, etc. Este año hemos ampliado la oferta formativa creando un formato que hemos llamado Encerrona. Se trata de un día completo, con comida incluida, de conversaciones y charlas en torno a un tema en un lugar alejado donde no hay escapatoria ni para ponentes ni para asistentes. Hemos analizado los canales de consumo de fotografía actuales desde los medios de comunicación (con Jordi Socias y Mónica Allende, hasta el fotolibro (Julián Barón y Cristina de Middel), pasando por la red (Iñaki Domingo y 30y3.com) o las galerías (Blanca Berlín). Ha venido no sólo gente del País Vasco, también gente de Madrid, Barcelona, o Asturias.

 ¿Qué dirección está tomando Getxophoto? ¿Nos puedes adelantar algo de la siguiente edición del festival?

Sobre la siguiente edición puedo adelantar la temática, que girará en torno al concepto “Luchas”. Es el segundo capítulo de la trilogía que hemos diseñado con Christian Caujolle y cuyo nombre genérico es “Otros mundos”. El primer capítulo fue “Sueños” (Getxophoto 2103), el tercero lo reveleramos cuando finalice la siguiente edición. Sobre la dirección que está tomando el festival preferimos ir poco a poco, afianzando lo que funciona y sumando algo cada año. Sentimos que aunque la fotografía es la base del festival nos estamos abriendo a otras disciplinas que nos interesan mucho y tienen mucho que ver con nuestra propuesta. Me refiero al video o al audiovisual, a la arquitectura o al diseño.

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getxophoto.com

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