Joaquín Collado

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Maestro de la fotografía pero casi un desconocido para el gran público, Joaquín Collado ha sido uno de los principales cronistas visuales de la ciudad de Valencia. Nos recibe en su casa rodeado de fantásticas imágenes para responder a nuestra entrevista. ¡Seguro que os va a encantar su trabajo y su historia!

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© Mike Steel

¿Cómo empezó en este oficio?
La verdad es que de casualidad. Cuando nació mi hijo Joaquín decidí comprarme una cámara para poder hacerle fotos a él y a otros familiares.

¿Se acuerda de cuál fue su primera cámara?

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La Regula IIIc, alemana,que por cierto no tenía fotómetro. Me habían aconsejado que la comprara con fotómetro, pero por no saber, y por ahorrarme un dinerillo, la compré así. Me duró poco y me compré una Baldessa que aun conservo en una vitrina

¿Cuál fue la primera foto o fotógrafo que le impresionó?
Yo empecé en la fotografía sin haber visto el trabajo de ningún fotógrafo y sin haber leído ninguna revista fotográfica ya que por aquél entonces eran muy caras. Posteriormente conocí y admiré el trabajo de José Miguel de Miguel Ruíz.  Hacía un trabajo parecido al mio pero era fotógrafo de un disparo.

¿La última foto o el último fotógrafo que le ha hecho sentir lo mismo?
Gabriel Cualladó

¿Con qué cámara suele disparar? ¿Le da igual una que otra?

No, no me da igual. Desde el momento que adquirí la Nikon FTN he sido un seguidor de esa marca. Tanto es así, que me compré otra cámara Nikon esta vez la Nikkormat, luego la 801 y finalmente la Nikon FE2. Cámaras de 6X6 he tenido: dos Rolleiflex, dos Yashica y si no recuerdo mal una Minolta.Nikkormat

¿Tiene una óptica favorita?
Sí, para mi trabajo he utilizado mucho el angular sobre todo el 35 y el 28 mm. Aunque por su calidad y versatilidad me ha gustado mucho también el 55mm Micro Nikkor

¿Horizontal o vertical?
A mi parecer, la fotografía vertical le da a la imagen una dinámica de la que carece la horizontal. Dicho esto, hay que escoger lo que venga mejor en cada momento.

¿Qué prefiere disparar a tiempo y hacer lo que esperaba o no llegar a tiempo y sorprenderse?
Yo soy de los que va a buscar la imagen que tiene en mente y me lo tomo con calma aunque a veces, por circunstancias, disparo rápidamente a ver que ocurre.

¿Reencuadra las fotos? 
¿En digital? Es que depende, en fotografía química no reencuadraba, era el negativo tal cual. Ahora el digital te permite reencuadrar fácilmente aunque así se modifica la foto y se pierde autenticidad.

¿Cómo se ha adaptado al mundo digital?
La verdad es que bien. Soy de las personas que piensan que las cosas deben evolucionar. Ahora tengo dos cámaras digitales, una Canon y una Panasonic y son muy livianas (risas)

¿Digital o químico? ¿Porqué?
Prefiero el químico aunque ya no puedo hacerlo; por los años, porque ya no tengo laboratorio. Ahora manda el digital pero me tira el químico.

¿Que películas utiliza?Kodak_8667073_TX_135_36_Tri_X_Pan_29170
Mayoritariamente Kodak Tri-X, era para mí el summum. Utilicé una temporada el Kodak T-Max pero al final no me convenció y volvía al TRi-X

¿Retoca las imágenes? ¿Con que software?
La verdad es que se poco de esas cosas. Utilizo el Photoshop para quitar puntos de polvo y cosas así. Cosas mínimas. Es que, creo que para hacer buenas fotografías hay que saber y pensar lo que uno va a hacer.

¿Cómo ve el panorama a día de hoy?
Es muy raro porque todo el mundo tiene una cámara digital o un móvil con el que hace fotos. Para mí lo peor de esto es que las imágenes hoy en día se enseñan de una manera muy breve.Cuando le pregunto a alguien si va a ampliar la imagen que me enseña, me suele mirar con cara rara. Nadie o casi nadie positiva hoy en día. Como mucho te mandan la imagen por email y ya está

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Le regalan su primera cámara en el año 1959 cuando nace su primer hijo. Nos imaginamos que las primeras imágenes que tomaría serían las típicas fotos de familia. ¿Cómo aprendió el manejo y la técnica fotográfica?

Cuando compré mi primera cámara, no tenía ni idea y además la cámara no tenía fotómetro. Iba con una tarjetita que decía cómo hacer para que salieran bien las fotos. Si estaba nublado, muy nublado, si hacía sol… En la tarjeta venía como ajustar la velocidad y el diafragma. Era muy incómodo porque tenía que andar siempre con la tarjeta (risas)

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¡Esperando la foto!

¿Cuándo y porqué cambia el escenario familiar por el callejero?

Creo que fue cuando un día, un amigo me metió en un cuarto y cuando apagó la luz  encendió una luz roja. Puso un papel debajo de una ampliadora, encendió otra luz, metió el papel en unos líquidos y de repente apareció una imagen. ¡Eso me dejó absolutamente maravillado!

Enseguida me compre una ampliadora que instalé en el cuarto de baño y empecé a hacer otro tipo de fotografía. De todas maneras fue a partir de hacerme socio de la Agrupación Fotográfica Valenciana (Agfoval) donde inicié mi proceso de aprendizaje en los procesos de revelado y positivado. Participar en los concursos que se organizaban en Agfoval también influyó en el cambio de tipo de fotografía que realizaba.

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¿Se decidirán?

¿Qué tipo de fotografía se hacía entre los miembros de Agfoval en el año 1965 cuando se une a la agrupación?

Cuando yo entré a formar parte de Agfoval había muy pocos socios. Lo que se hacía sobre todo eran fotos para los concursos que se organizaban en la agrupación. Lo que me impactó fue la calidad de las imágenes. En aquel entonces en los concursos se juzgaban las imágenes individuales.

Recuerdo que vi una fotografía que me impresionó mucho de un taller de soldadura con las puertas abiertas. En la imagen se veían las chispas y los vapores . Enseguida busqué al autor para que me explicara como la había hecho pero me empezó a hablar en una jerga incomprensible, me hablaba de subexponer y otras cosas de las que no tenia ni idea en ese momento. (risas)

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¡Hombre rastro singular!

¿Quienes fueron sus primeras influencias? ¿A qué tipo de publicaciones tenía acceso?

En la agrupación solo recibíamos Arte Fotográfico. Y yo solo tenía acceso a las fotos que se hacían para los concursos, es lo que se podía ver en ese momento.

Su trabajo se enmarca dentro de la fotografía de calle, ¿qué le impulsó a seguir este estilo y no otro?

Bueno, no sé. Es una cosa personal, a alguna gente le gusta más el retrato o el paisaje pero a mí me gusta andar por ahí; ir a la mía, digamos que soy un flâneur. Me ha gustado sobre todo la fotografía humanista, el contacto con la gente, contar sus historias. Posteriormente he hecho bastante paisaje. En B/N utilizaba mucho la película infrarroja y en color sobre todo la diapositiva.

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¿Será el último?

Pasa mucho tiempo desde empieza a interesarse por la fotografía hasta que  realiza su primera exposición colectiva (en el año 1981) ¿Porqué?

La verdad es que no era muy consciente del mundo de las exposiciones. No les prestaba mucha atención. Nosotros estábamos volcados en los concursos. Es a partir de la invitación a participar en esta exposición colectiva que empieza a interesarme este formato. No he hecho de todas maneras muchas exposiciones, solo 33 individuales y 30 colectivas. La verdad es que nunca he buscado exponer. Me han llamado mucho, incluso para exponer en el MUVIM de Valencia. Ahora mismo tengo una exposición en París del trabajo que hice en el barrio chino.

Sus imágenes destilan una complicidad, un acercamiento y humanismo que no se consigue con la foto robada. ¿Como se acerca a las personas que retrata?

Lo primero de todo es acercarse con educación. A veces pido permiso a la gente hago alguna foto, me alejo, y cuando está la persona natural, cuando se ha olvidado de mí,  le vuelvo a retratar. No se si es la forma correcta de actuar, pero a mí me ha servido.

En el caso del trabajo que hice en el poblado de los gitanos fue distinto. Al verme me dijeron «Payo haznos unas fotos» y con esas mágicas palabras me dieron entrada a su mundo. Les hice bastantes fotos y después les llevé las copias; quedaron contentísimos. Eso es una cosa que suelo hacer con la gente que retrato, en muchos casos después les regalo una copia.

También he de decir que mi mujer me ha ayudado algunas veces a conseguir las fotos. Me ayudaba a pasar desapercibido.

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¡Ese chupachup me lo como yo!

Su excelente serie sobre el barrio chino de Valencia nos puede recordar al trabajo que publicó Joan Colom en el libro Izas, Rabizas y Colipoterras. ¿Conocía este trabajo cuando empezó a fotografiar el barrio chino o su inspiración fue otra?

No, la verdad es que no conocía el trabajo de Colom, lo conocí mucho después.

Llevaba unos años haciendo reportajes y la idea de hacer uno en el barrio chino me llevaba rondando en la cabeza desde hace tiempo. Lo que pasa es que en aquella época estaba mal visto y a mí me preocupaba lo que iba a pensar mi mujer (risas).

Un día, en el año 1972 me decidí. Lo que hacía era medir antes la luz y ajustar el diafragma. Me mezclaba entre los clientes, los mirones y los macarras. Probablemente creían que era un cliente. Llevaba la cámara con un objetivo angular y disparaba cuando veía una escena pero no me llevaba la cámara a los ojos, disparaba desde la altura de la pierna. Si me la hubiera llevado a la altura de los ojos me hubieran corrido a palos. (risas)

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Enfadadas

Pasó casi medio siglo trabajando en una entidad financiera (curiosamente como otro gran maestro, Carlos Pérez Siquier) ¿No tuvo en ningún momento la tentación de dejar ese trabajo para dedicarse plenamente a la fotografía?

No, la verdad es que no. Para mí siempre ha sido una pasión, una afición.

Solo he trabajado de profesional una vez. Me pidieron que hiciera un encargo haciendo las fotos en unas comuniones en un pueblo. Yo me fui al pueblo, hice un montón de fotos y luego hice entre 7 y 10 copias que llevaba a la gente. Lo que pasa es que a la hora de llevárselas ,  dos personas eligieron solamente una o dos fotos y , claro, yo me había tirado horas y horas por la noche en el laboratorio para hacer todas esas copias que al final no querían. Las cobraba a ocho pesetas, más barato que otra gente que las cobraba a once. Me dí cuenta en ese momento de que no me salia a cuenta y decidí no hacer más encargos.

Era feliz en mi trabajo y era feliz pudiendo hacer, en mi tiempo libre, las fotos que me apetecían. Siempre he sentido la necesidad de captar la esencia del hombre y de la mujer en su propio ambiente. Para mí ha sido una necesidad.

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Buceando

Su historia esta ligada desde el año 1965 a Agfoval. Ha sido su secretario durante 24 años, luego asumió la presidencia desde 1991 hasta 2007 y ahora es vicepresidente. ¿Qué le ha aportado su estancia en Agfoval?

Me ha dado mucho. Primero me ha permitido aprender fotografía, aún hoy, que no estoy muy ducho en la fotografía digital, pregunto mis dudas a los compañeros.

En aquél entonces era una ayuda muy grande, cuando uno se presentaba a un concurso, la opinión de un jurado que valoraba tu trabajo. Te ayudaba a perfeccionar encuadres y a aprender distintos puntos de vista.

También después de muchos años, el reconocimiento a mi trabajo. Hace 50 años que pertenezco a la asociación. Eso ha permitido que mi fotografía se revalorice, se conozca, y entre otras cosas por eso estáis vosotros aquí (risas).

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¡Final feliz!

Si hay alguien que ha fotografiado la esencia de la ciudad de Valencia, ha sido usted. ¿Fue su intención desde que empezó en la fotografía ser cronista de su ciudad? o ¿ha sido una consecuencia del paso del tiempo y la casualidad?

La casualidad, no. Ser cronista de mi ciudad no, pero si captar momentos de ella. A mí siempre me ha gustado fotografiar a los personajes de mi ciudad. He fotografiado todo  tipo de manifestaciones, ya fueran religiosas, portando una virgen, o políticas portando pancartas. Todo esto ha ido engrosando el número de negativos hasta este día que tengo más de 40.000. Además recientemente he encontrado 50 carretes sin revelar ,sin haber sacado de ellos las copias por contacto ni, tan siquiera, tenerlos anotados  en el registro que llevo desde hace muchos años. He fotografiado poco fuera de Valencia , tengo algunas fotos de Cuenca, de Teruel y alguna procesión que la gente dice que está muy bien, pero ahí están,en un cajón.

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Las manos protegiendo a la niña

¿Cree que su pertenencia a una agrupación fotográfica ha jugado en su contra para que su trabajo sea conocido más ampliamente fuera de la red de agrupaciones fotográficas?

Bueno, es que yo desde que entré en la agrupación, le he sido fiel y he trabajado duramente para que se hiciera un nombre, que fuera una de las mejores de España. Si lo he conseguido o no, no lo se. Eso lo juzgaran otros.

Por último, ¿qué es para usted la fotografía?

Para mí lo es todo, bueno, dejando aparte la familia, claro. Yo no he ambicionado nunca más de lo que estaba haciendo. He sido feliz haciendo mis copias. He sido feliz con la simbiosis que he conseguido con las personas que he fotografiado.

Agradecemos desde Ojos Rojos la amabilidad y simpatía con la que nos acogió el Sr. Joaquín Collado para realizar esta entrevista. 

Más información en joaquincollado.com

 

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