Dora Maar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la historia de la fotografía las grandes desconocidas han sido ellas: las fotógrafas. Desde los inicios tuvieron un papel esencial en el desarrollo del arte fotográfico, no podemos olvidar nombres como Anna Atkins, Constance Mundy (esposa de Talbot), Geneviéve Elizabeth Francart (casada con Disderi), Margaret Bourke-White, Louise Dahl-Wolfe, Gerda Taro y un largo etcétera. Sin embargo siempre quedaron en un discreto plano en una disciplina que quizás en sus orígenes era considerada eminentemente masculina y no se les otorgó en su tiempo el reconocimiento merecido.

La autora de la pieza que ocupa este artículo es la artista Théodora Markovic, más conocida como Dora Maar (Tours, 1907-París, 1997) que ha conseguido la atención de los grandes coleccionistas con su obra “Retrato de perfil con cristales y sombrero” subastada en Londres en Bloomsbury Auctions el pasado mes de mayo, con un precio de salida 5.000 libras se convirtió en la protagonista del evento alcanzando la inesperada cantidad de 68.000 libras. La fotografía, gelatina de plata formato 28,6×21,8cm data de 1920, años del inicio del surrealismo en los que experimenta con procesos y técnicas, trabajando sobre el negativo y superponiendo fotogramas buscando en objetos cotidianos sus formas ocultas. No es la primera vez que una de sus obras obtiene una cifra tan elevada ya que en el 2006 en Sotheby´s Nueva York se vendió en 180.000 dólares “Pere Ubu” (1936) tiraje al gelatino bromuro de plata inspirado en un personaje de Albert Jarry alusivo a la figura de un despiadado dictador que terminaría convirtiéndose en icono del movimiento surrealista.

La autora, la enigmática Dora Maar hija de padre yugoslavo y madre francesa, vivió de los 3 a los 19 años en Argentina. En 1926 regresó a Paris donde  estudio en la Academie Lothe allí conoció a Cartier-Bresson que le aconsejo cambiar su nombre por otro más corto y sonoro; continuó sus estudios de fotografía en la École de Photographie de la Ville de París. En sus primeros trabajos fotográficos produjo una extensa obra que incluía montajes, desnudos, paisajes y fotografías de escenas callejeras. Compartió cuarto oscuro con Brassai el cual la convenció de escoger la fotografía como carrera antes que la pintura. Su fuerte vinculación con el surrealismo con figuras como André Breton y Man Ray la convertirían en parte activista. En el año 1934 viaja a Barcelona donde realiza un interesante trabajo fotográfico de la vida de la ciudad años antes del inicio de la Guerra.

Dora Maar fue fotógrafa, pintora y poeta, pero más famosa por ser musa y amante de Picasso. Lo conoció en París en 1936 e iniciaron una relación amorosa que duraría diez años. Periodo muy fructífero artísticamente para ambos, documentó fotográficamente la serie del pintor trabajando en su obra Guernica. La ruptura sentimental con Picasso dicen que la precipito a la locura, el aislamiento y misticismo “después de Picasso solo Dios”, momento en que se retira de la fotografía y se centra en la pintura.

Sin duda Dora fue una mujer y artista fuera de lo común que la hemos llegado a conocer através de los retratos de Man Ray y de Picasso (una treintena de oleos) cuya vida, propia de un argumento de novela la llevo a acabar inmersa en el mundo onírico y fantasmal de sus propias fotografías.

Murió con 90 años dejando un legado artístico bajo la sombra de un genio.

 

Bárbara Mur

Deja una respuesta