Robert Mapplethorpe

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LA ESTÉTICA DE LA PROVOCACIÓN

En el año 1994 escribí un artículo para la revista ARTE IN de Venecia, de la cual fui su corresponsal en España, de la primera retrospectiva –200 obras- realizada en nuestro país del fotógrafo Robert Mapplethorpe (Nueva York, 1946-Boston,1989). La exposición se celebró en la Fundación Miró de Barcelona y fue considerada como una de las más importantes que se han celebrado en dicho espacio, con una afluencia de 75.000 espectadores durante el poco tiempo que estuvo exhibida. A mí personalmente me causó un gran impacto, ya que con el tiempo su obra me ha servido como referente esencial sobre uno de los temas que siempre me han preocupado, como es la libertad de expresión en el mundo del arte. El comisario de la muestra fue Germano Celant, que declaraba que el artista era “un fotógrafo neoclásico, no infernal y escandaloso”. A la entrada de la Fundación había un cartel que advertía al visitante que la exposición “podría herir su sensibilidad”.

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En Mapplethorpe se dan algunas situaciones que suelen acompañar a los mitos, en este caso artísticos-, como es la provocación, sustentada principalmente por la exaltación de la homosexualidad, del sadomasoquismo, de las drogas –las estuvo consumiendo durante veinte años- y sobre todo por haber contraído el sida, que desgraciadamente le condujo a la muerte. Es evidente que la circunstancia de pertenecer a una familia muy conservadora y puritana ha originado este rechazo al orden tradicional y qué mediante la fotografía pudo expresar todas sus preocupaciones más vitales, creando unas imágenes impresionantes para mostrar el mundo del sexo desde una visión plenamente creativa.

Su primera exposición tuvo lugar en 1970, concretamente en la Galería Stanley Amos, en el barrio neoyorquino de Chelsea, en la que presentó diversos trabajos realizados con una polaroid. Al poco de su muerte, unos veinte años después, el contenido de su obra aún provocaba problemas, como por ejemplo cuando en 1989 se prohibió una exposición por su fuerte contenido sexual, en la Galería Corcoran de Washington. El mismo año, otra muestra que se celebró en el Centro de arte Contemporáneo de Cincinnatti, provocó el primer juicio contra un museo por obscenidad, aunque posteriormente su director fue declarado inocente.

En cambio en nuestro país no ha habido tantos problemas para poder observar sus fotografías, aunque en realidad se han efectuado pocas exposiciones, al margen de su prematura muerte. Sólo tengo referencias de algunas, caso de la Sala Parpalló de Valencia en 1999, y en dos ocasiones en la Galería Senda de Barcelona, en los años 2004 y 2006, siendo la primera vez que una galería privada exponía individualmente su trabajo en la ciudad. En 1996 se presentó una biografía suya en España escrita por Patricia Morrisroe que tuvo una gran repercusión.

Los temas preferentes en sus fotografías son los desnudos masculinos y femeninos, con modelos de raza blanca y negra, las flores, las imágenes de escenas sexuales, los retratos, las escenas de sadomasoquismo y los autorretratos, pero no desde una óptica de “voyeur”, sino de “partenaire”. Parece un contrasentido representar la figura humana desde una visión clásica, muy relacionada con los cuerpos hercúleos de la escultura griega, aunque no se ajuste exactamente al canon griego, y el tema de la flor, o sea de las naturalezas muertas con flores, en que se aprecia un claro símbolo sexual y a la vez objeto de deseo, en que el tallo se relaciona con el falo, como ostentación de la virilidad. Muchas de las plantas representadas están dispuestas de manera eréctil. Él mismo señalaba que su manera de fotografiar una flor “no es muy diferente del tratamiento que le doy a un pene. Básicamente son lo mismo”.

A nivel técnico predominan las fotografías en blanco y negro respecto a las de color. El artista ha experimentado con diversas técnicas: platinotipias en color y b/n, cibachrome, dry transfers -se trata de un sistema de transferencias de colores sobre papeles estables-, fotograbado y placa de gelatina y plata, entre otras. Para él las fotografías en blanco y negro permiten ver el mundo de esta manera, o lo que es lo mismo, un mundo que separa el blanco y el negro.

En conjunto me interesa la mayoría de su obra, tanto las escenas florales como los desnudos, y de todos sus trabajos, posiblemente sea la pieza “Ken & Robert” de 1984 -una platinotipia de 66×56 cm-, la que más me ha impresionado. En ella se advierte todo lo que el artista piensa y reflexiona del ser humano. Ken Moody fue uno de sus modelos preferidos, sobretodo en el período 1983-1985, al que fotografió tanto individualmente como en pareja. El otro personaje de la foto es Robert Sherman, quien también aparece en otra obra de 1983, sentado en una mesa blanca de madera, que se confunde con su propia piel. Destaca principalmente el contraste con el negro del fondo.

En “Ken & Robert”, Mapplethorpe muestra la dicotomía del color: el blanco y el negro. Sus rostros aparecen uno al lado del otro. Ambos padecen alopecia. La ausencia de pelo les aporta más naturalidad, más suavidad y sensibilidad. Sus manos evocan los materiales habituales en el clasicismo como el mármol y el bronce. El contraste cromático entre un personaje de raza blanca y otro de raza negra, le lleva a buscar otras cuestiones esenciales como son lo positivo y lo negativo, lo masculino y lo femenino, y sobre todo la vida y la muerte.

En esta obra también se aprecia su obsesión por la perfección y en consecuencia por la simetría. La belleza clásica de los cuerpos desnudos, principalmente negros, aunque la figura femenina también adquiere importancia en muchas de sus obras. Sus primeros modelos femeninos fueron la futura cantante de rock y poeta Patti Smith, que fue su compañera sentimental y amiga, y la antropóloga y culturista Lisa Lyon. Es verdaderamente sorprendente que tuviera como modelo a dos personas tan diferentes. La primera delgada, con una mirada penetrante y turbadora, y la segunda con un cuerpo esbelto, de campeona de culturismo. Pero no sólo fotografiaba a modelos homosexuales, sino también a personajes del mundo del cine, del espectáculo, de la literatura y del arte. Una de sus primeras fotos es la del exgobernador de California y actor, Arnold Schwarzenegger, en aquel momento campeón mundial de culturismo. También aparecen Susan Sarandon, Sigourney Weawer, Donald Sutherland, Leo Castelli, David Hockney, Cindy Sherman y Andy Warhol , entre otros.

Es preocupante que a principios del siglo XXI aún haya gente que se escandalice delante de un desnudo masculino, por muy impactante y transgresor que sea, y en cambio el desnudo femenino se considere como un hecho habitual. Este puritanismo tan hipócrita, que ya lo vivieron otros artistas anteriormente, como Marcel Duchamp o Man Ray, no influyó en sus obras fotográficas, bien al contrario, estimuló más la imaginación de los artistas. Lástima que Mapplethorpe muriera tan joven, ya que sí aún existiera, podríamos considerar, aunque sea de modo hipotético, que sus creaciones actuales se moverían dentro de consideraciones más propias de la denuncia social, defendiendo los derechos de las minorías, alejándose de las temáticas que le dieron celebridad. Sus naturalezas muertas florales dan testimonio de ser un artista sensible y emotivo, que siempre experimentó lo que deseaba y decía lo que pensaba, sin importarle en absoluto la repercusión que tenían sus palabras. La periodista Núria Escur, con motivo de la exposición de la Fundación Miró, señaló en La Vanguardia que “la provocación, a veces, está en los ojos de los demás. Escribió uno de sus mejores amigos, que el fauno o el sátiro se convertía, al fotografiar orquídeas, apenas en un hombre enamorado”.

Ramón Casalé. Crítico de arte

 

 

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